En cada niño se debería poner un cartel que dijera: Tratar con cuidado, contiene sueños'
(Mirko Badiale).
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¡Nueva Sección! "Chicos Cool". En cada edición te traeré algunos ejemplos de chicos y chicas como tú, con sueños e ilusiones, día a día trabajando por alcanzarlos.
A continuación...
Cuento infantil para niños con problemas de atención (Dirigido a docentes, padres y niños hasta 9 años de edad).
De: Jesús Jarque García
LA HISTORIA DE FANTITO:1. PLANTEAMIENTO EDUCATIVO2. Destinatarios:
— Niños que tienen leves problemas de atención en clase y que se distraen fácilmente.— Alumnos desde Educación Infantil hasta 3º de Primaria.Objetivos:— Enseñar estrategias para prestar atención en el aula y recordar las instrucciones de las tareas.— Comprender las consecuencias de estar distraído en clase.Valores que transmite:— La responsabilidad.— El valor del esfuerzo por atender en clase.— La escucha a los demás.Truco que enseña a los niños:— Para atender en clase, hay que mirar sólo a la señorita, escucharla intentando repetir en nuestro interior lo que ella dice.— Para recordar lo que nos ha explicado, cerramos los ojos y nos imaginamos lo que nos ha dicho y lo repetimos interiormente como una retahíla.
EL CUENTO - LA HISTORIA DE FANTITO
Había una vez, un elefante pequeño que tenía (los años de los niños de la clase) y
ese año iba a la clase de los elefantes de (el curso de los niños). Se llamaba Fantito.
Fantito iba muy contento al colegio porque se lo pasaba muy bien con sus com-
pañeros de la clase. Sin embargo, a Fantito no le gustaba nada tener que hacer fi-
chas y trabajos del «cole». En la clase no escuchaba a su señorita elefanta; siempre
estaba pensando en otras cosas. Unas veces pensaba en jugar con su hermanito por
la tarde, otras se imaginaba que era un «superelefante» que volaba y cosas así; otras
veces se distraía pensando qué estaría haciendo su mamá para comer. Fantito siempre estaba pensando en otra cosa cuando la señorita explicaba. Por eso, cuando la
señorita le preguntaba, Fantito no sabía qué responder y la señorita, que era muy
buena, le decía:
—Fantito, siempre estás en las nubes.
No es que Fantito pudiera volar de verdad, es una forma de decir que estaba pen-
sando en otra cosa.
Otras veces Fantito volvía a estar en las nubes, cuando la señoritaUn día, cuando más triste se sentía Fantito, se encontró con el elefante más grande y más viejo de la manada, tenía casi 80 años y era un elefante muy sabio. El elefante se acercó a Fantito y le preguntó qué le pasaba. Al principio Fantito no era capaz de contárselo, pero luego le explicó que en el colegio siempre estaba en las nubes.
El elefante sabio le dijo:
—Fantito, los elefantes somos los animales con más memoria de toda la selva,
te enseñaré nuestro truco. Cuando estés en el colegio mira y escucha lo que explica
tu señorita, para eso mírala sólo a ella y escucha lo que dice, intentando repetir en tu
interior lo que ella va diciendo.
Fantito escuchó y le preguntó al elefante sabio:
—¿Y qué haré cuando no sepa hacer la ficha y me quede el último sin poder ju-
gar con los otros elefantitos?
El elefante sabio lo miró con cariño y le dijo:
—Cuando termine tu señorita de explicar la ficha, cierra los ojos e intenta ima-
ginar lo que vas a hacer, y repítelo en voz muy bajita, una y otra vez mientras vas ha-
ciendo la ficha.
Fantito, le dijo:
—... Entonces, si la señorita nos dice que tenemos que colorear un cuadrado, re-
cortarlo y pegarlo en otra hoja, primero me imagino en un momento que coloreo,
que recorto y luego que pego un cuadrado y después empiezo a decirme: «colorear,
recortar, pegar; colorear, recortar, pegar...», ¿así hasta que lo termine?
El elefante sabio le contestó.
—Así es Fantito, así es como debes hacerlo.
—Muchas gracias elefante sabio —dijo Fantito.
Y se despidieron chocándose la trompa.
Fantito empezó a poner en práctica el truco que le enseñó el elefante sabio. Al
principio no le salía muy bien, pero poco a poco le fue sirviendo. Se puso muy con-
tento de ver que terminaba la ficha como los demás y podía jugar con sus amigos.
La señorita elefanta se puso tan contenta que un día hasta le dio un beso por lo bien
que trabajaba. Su mamá también le daba besos y abrazos. Desde entonces, Fantito
tenía un truco para no distraerse en la clase y llegó a ser de mayor, un elefante im-
portante en la selva.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Ahora, ¡a apreder inglés!
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Colocando: "Quiero La Guía Para Padres Ocupados"
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